El suelo no soportó el enorme peso de sus suntuosos templos y edificios.
Elmundo.es
Me gusta:
Sé el primero en decir que te gusta esta post.
This entry was posted on marzo 9, 2008 at 10:58 am and is filed under historia. Puedes seguir las respuestas de esta entrada a través de sindicación RSS 2.0.
Puedes dejar una respuesta, o trackback desde tu propio sitio.